Todos a Jugar

“Tras enjuagar el jabón de la brocha se dedicó a pasarla por los labios de la vulva, arriba y abajo, suavemente. Al principio Bijou se contrajo más aún. Las cabezas de los hombres, inclinadas, se iban acercando. El vasco, apretando las piernas de la joven contra su porpia erección, pasó meticulosamente la brocha por la vulva y por el extremo del clítoris. Entonces, los huéspedes advirtieron que Bijou ya no podía contraer por más tiempo las nalgas y el sexo. Pues conforme se movía la brocha, sus nalgas avanzaban un poco más y los labios de la vulva se abrían,, al principio de manera imperceptible. La desnudez evideciaba cada matiz de su movimiento. Ahora los labios estaban abiertos y exhibían una segunda aura, una sombra pálida, y luego una tercera, mientras Bijou iba empujando, empujando, como si quisiera abrirse ella misma. Su vientre se movía al compás, alzándose y descendiendo. El vasco se inclinó con más firmeza sobre sus piernas que se contorsionaban.”

Annais Nïn – Delta de Venus (del relato: Bijou y el Vasco)

Vaya, parece un juego divertido ese en el que están inmersos los protagonistas del relato, ¿verdad? ¿No les apetecería a todos ustedes practicar algo parecido en este momento? En este o en cualquier otro.

Disculpen si no me he presentado, me pueden llamar Sr. T (no me confundan con ese enorme bigardo de piel negra, y enormes cadenones dorados, que salía en el Equipo A), o Tigre a secas. Puedo decirles sobre mí que soy un tigre, que mi pelo es sedoso, sintético y naranja, y que vivo en una cama. Pero no piensen que paso todo el día durmiendo, aprovecho mis horas de soledad para leer los libros que hay por aquí tirados. Incluso en ocasiones hago uso de un ordenador cercano. De momento no necesitan saber más de mí.

Roargh!
Este es mi primo Roger.
(¡Hola, Roger! ¿Qué tal te va de corredor de bolsa?),
a mí me daba vergüenza salir en el primer post.

Como a todos los felinos me gusta jugar todo el rato. Así que no espero que tomen demasiado en serio nada de lo que aquí diga, aunque afirmo que todo lo que voy a contar es cierto. Lo es dentro de mi cabeza de peluche.

Volviendo al juego, no consigo comprender por qué ustedes, humanos, toman tan en serio todo este asunto del sexo. En mis años de tigre vigilante de una cama he visto multitud de encuentros de esos que ustedes llaman íntimos. Y los mejores que he presenciado han sido los que parecían menos trascendentes. Al fin y al cabo solamente se trata de restregarse, ronronear y olisquearse los genitales. No me pregunten qué pasa con el amor, porque creo que para empezar seguramente no tengamos un mismo concepto bajo esa etiqueta. Ustedes habrán visto mil veces La Princesa Prometida, yo solamente una y aunque me encantó, me pareció que faltaba algo, pues era incapaz de imaginarme a los protagonistas follando salvaje y descontroladamente. Todo era demasiado sublime. No dejen que altos e inalcanzables sentimientos les impidan ver el bosquecillo de sus entrepiernas. Pero no me malinterpreten, sin una cierta confianza, delicadeza y respeto no se puede disfrutar de una buena sesión. Diviértanse y luego mediten, si es eso lo que quieren, pues yo prefiero repetir después.

Inconcebible!!
Buttercup: ¿Podemos irnos ya al catre, rubiales?
Westley: Como, *glups* ehm… desees

Como decía antes de perderme: jueguen, por todos los dioses, ¡jueguen!. ¿Acaso no juegan con la comida? ¿No juegan con su dinero? ¿No juegan a las quinielas en el trabajo? ¿Y con su playstation? Expliquenme por qué no pueden jugar con otro humano, que les guste, a toquetearse y husmearse y ver qué ocurre. Desconecten las funciones superiores de su cerebro, no hablen: rujan, gruñan, jadeen, griten, rían o lloren. No piensen: actúen (bueno, pero antes pónganse el maldito chubasquero). Y por favor, no jueguen para ganar, jueguen solo porque es divertido. Si no, les aseguro que no será lo mismo. De todos los juegos para adultos que conozco, este es el más divertido y el que peor se juega en la mayoría de los casos. ¿Cómo se aprende? Practicando mucho.

¿Por qué hay tanta gente que odia este juego?
A: A ver, ahora me lo comes 20 mientras me agarro a la barrera
B: Pero aquí dice que…

Reglas básicas que todos ustedes *DEBEN* saltarse si les da la gana:

1.- Siempre hay que jugar por la noche. ¿Y qué piensan hacer el resto del día? ¿Suspirar mirando al infinito? Por la noche hay personas que duermen, como mi compañera de piso. A mí, particularmente, me encanta la hora de la siesta, pues los orgasmos liberan ciertas sustancias que son maravillosas para dormir a pierna suelta.
2.- Para poder jugar hace falta una cama. Claro, y las lavadoras se hicieron exclusivamente para lavar ropa. Y las bañeras para bañarse. Los sofás para ver la tele. Y el suelo para caminar o poner cosas encima.
3.- No se puede practicar solo. Para jugar bien hay que aprender. Seguro que ustedes se han ido alguna vez al baño presa de alguna necesidad biológica, y se han llevado con ustedes una caja de preguntas del Trivial Pursuit, para aprendérselas y luego fundir a sus amigos. Era divertido, ¿verdad?. Esto lo es más. Y también está el tema de que si no tienen otra persona con la que jugar en ese momento, algo tendrán que hacer para no perder comba.
4.- Solo se puede jugar con la florecilla y el plátano. Entendamos florecilla por coño y plátano por polla. Ambos dos, cuando se ponen en modo intratable, son en realidad fáciles de contentar. Es como si ustedes a estas alturas se ponen a jugar a cucú-trastras. Se les queda un poco limitadito, ¿no creen?. ¿No prefieren el mus? Con sus señas, sus variantes, las chicas, las grandes, el solomillo, la una…
5.- Debe ser apasionado, rompedor y rápido como en las películas. Las películas son eso, películas. Y si la escena de sexo dura dos horas, no tienen metraje para contar el resto de la historia y no les dejan emitirla en horario infantil. Enciérrense en algún lugar íntimo, tiren el móvil por la ventana, arranquen el telefonillo y peguen un martillazo al despertador. En cuanto a la prisa, si realmente les urge: repitan varias veces, no vaya a ser que se les haya olvidado algo.

Oh, vaya. El deber me llama, debo dejarles de momento. Dejen de perder el tiempo aquí y vayánse a cazar algo y a jugar con su presa.

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