Tócala otra vez, Sam

Bueno, bueno, bueno…

Les he abandonado durante demasiado tiempo, pero no se preocupen porque de nuevo estoy aquí intentando provocar alguna reacción en sus embotadas mentes. Dejen de ver la tele, tiren el móvil por la ventana de nuevo y dedíquense un rato.

Veamos. Vayamos a lo obvio. Suban la calefacción para no morir en el intento y síganme. Quítense toda la ropa que llevan encima y luego miren hacia abajo mientras meten tripa.

En fin, ahora que han visto lo que tenían entre las piernas, los que hayan podido, olvídense de ello (aunque sea por unos minutos, vaamos). Busquen un espejo de cuerpo entero y miren todo lo demás. Su florecilla y/o plátano son una bagatela en comparación con todos esos centímetros de piel que usted posee ¿Por qué los olvida normalmente?

Qué bonita la flor
La cochambre, la flor que lleva la chica y los desconchones no son necesarios.
Seguro que su espejo es mejor, sea feliz.

Yo, entregado a los placeres felinos de la limpieza diaria, me chupeteo y acicalo, todo entero, cada día del año. Ustedes pierden el tiempo utilizando sólo su sentido de la vista (y tampoco correctamente, ya me explayaré en otra ocasión), y corriendo de un lado para otro de su ciudad, presas del estrés. Pero, ¡esto se va a acabar YA!.

Bueno, estábamos delante de un espejo observando ese órgano sensitivo enorme que es la piel. Es algo tremendamente sensible (qué mentira, yo no siento casi nada, dirán algunos), pero para que funcione bien hay que entrenarlo. La piel es su barrera física con la realidad. Es lo que marca el límite entre usted y todo lo demás. Los bebés lo saben perfectamente, es lo primero que aprenden. Se comunican a través de su piel y por eso todo el mundo los achucha tanto. Quién fuera un bebé ahora mismo, ¿no es cierto, queridos lectores?. El bañito, el aceite por todo el cuerpo, la toalla, los polvitos de talco, las cremitas.

Los estresados en seguida habrán pensado: pero eso conlleva mucho tiempo, qué horror. Y mirarán el reloj mientras proceden a seguir corriendo y llegar tarde a su siguiente objetivo (el número 12345 de los objetivos de hoy).

Se lo voy a poner fácil. Ustedes, menos los más guarros, se ducharán todos los días. Pues esa es la solución a todos sus problemas, y además es el principio de una larga amistad con sus infinitos centímetros de piel.

NADIE me puede decir que no tiene 10 minutos al día para ducharse. El que lo haga es un mentiroso y mejor que se meta debajo de una piedra y se calle. Así que abandonen de una vez el espejo, malditos presumidos, y métanse en la ducha.

Me gustan la cuerda y la cinta aislante, un toque kitsch
Esto es todo lo que necesitan.
Incluso esta versión tan cutre de alcachofa será efectiva

Cierran ustedes su cortinilla horrible de flores, abren los grifos para que el agua salga bien calentita, cierran los ojos (porque no los necesitan para mucho en este experimento, eso sí intenten no caerse) y dejan que el agua caiga leeeentameeente sobre ustedes. Dios, qué placer, sólo de pensarlo se me ponen de punta los bigotes *pRrRrrrrr*.

Solamente quiero que sientan el agua. El calorcillo, la presión. Muévanse, y dejen que caiga sobre su cabeza (hHhhmMm), su cuello (dejen pasar unos segundos), luego por su hombro derecho (otros segundos), después su hombro izquierdo (y más seguuundos), sigan por la espalda hacia abajo , luego el culo, los muslos, las piernas… ¡Ahora por delante! El pecho (a todo el mundo le gustará bastante esta parte, no solo a las féminas), la barriga, el vientre, las caderas, las ingles (tremendamente sensibles), los muslos de nuevo, las rodillas, las piernas, los pies… He olvidado deliberadamente los genitales porque les dije que se olvidasen de ellos en esta primera vez, que si no ya nos conocemos, amigos.

Si aún siguen en esta dimensión (si están en el nirvana ya, no vuelvan por mí, gracias), ahora pueden jugar con la esponja, el jabón y la espumita. ¡Tonto el último! O tiren la esponja por encima de la cortina y echénse el jabón directamente con las manos, así se podrán frotar y acariciar a placer (por eso yo me limpio con la lengua, porque me lo paso pipa).

Resultado: Enhorabuena por sus 10-15 minutos de gloria de hoy. Han descubierto ustedes el sentido del tacto.

Nota especial para los machos muy machos: “Toquetearse es de mujeeereees, yo no hago esas cosas”. Pues yo soy un macho, un tigre de los más machos. Es más, vaya al zoo, los animales más animales y más machos (mucho más que usted, me temo, pues son más grandes aún), se tocan, se frotan, les encanta que les toquen, les rasquen, les quiten los piojillos, etc. En cualquier caso: si está solo metido en la ducha nadie le verá, y si ha cerrado los ojos convenientemente, ni siquiera se verá usted.

Pues, bueno, después de esto tengo unas imperiosas ganas de frotarme contra cualquier cosa (los gatos lo hacemos todo el rato, cualquiera que tenga un felino en casa lo sabe), pero antes de irme les diré que esto que han hecho, pueden hacerlo en la cama, en el sofá, en el autobús o mientras trabajan estresadamente. Pueden centrarse en una parte ‘inocua’ de su cuerpo (si es que hay público) como su antebrazo derecho. Sustituyan el agua por cualquier otra cosa: sus manos, sus manos con unos guantes suaves, su peluche favorito (estoy deseando que mi compañera de piso vuelva y me utilice), una pluma, un trozo de tela, algo húmedo, algo frío, algo caliente… ¿Yo qué sé? No esperarán que lo imagine todo para ustedes.

A los que se quedaron en la ducha: si ven que se arrugan de tanta agua, sigan en la cama.

5 Comentarios a “Tócala otra vez, Sam”

  1. amadel opina:

    JAJAJA!! que un tigre tenga que venir a echar la bronca a los guarretes, jeje, … muy cachondo el relato, me ha hecho mucha gracia!!
    ;)

  2. Tigre opina:

    La excusa de la falta de tiempo es habitual cuando se recomiendan ejercicios como estos a personas con problemas sexuales, no me lo he inventado. Ya puestos, por si a alguien le interesa, la práctica se llama ‘ducha erótica’ y sirve, como habrá podido observar, para conocerse a uno mismo. Pero me dejo de lecciones magistrales.

    Jejeje.

    Me alegro de que le haya gustado. Espero que lo practique en alguna ocasión (no lo de ser un guarrete, claro).

    Y no hace falta que nos cuente los resultados si no quiere. Con que vuelva por aquí de vez en cuando me hará feliz.

  3. lady action opina:

    Ya que hablas de bebés, hay una cosa ultragozosa que son los masajes infantiles (0-3/4 años), y gozosa no sólo para el bebé. La mamá del susodicho (lo siento, debe ser la mamá, porque es la que en esta etapa le proporciona la seguridad y confianza suficiente para que lo disfrute, joróbense los fundamentalista-igualitarios) experimenta tal sensación de placer al interactuar de esta forma con el enano que tiene que andar apartándose con la mano las endorfinas que flotan por la habitación, y los ronroneos comunes se oyen desde la habitación más alejada de la casa.
    Yo les invito a tocarse no sólo a sí mismos, sino todos los objetos que se vayan encontrando. Es toda una experiencia.

  4. Susannah opina:

    Siento tener que disentir
    Y siento no comentar nada acerca de la ducha erotica, pero discrepo con lady action en q solo la madre puede interactuar asi con el bebe.

    No sólo madre, sino padre, educador, abuelita-o o figura de apego, llámelo x, pero la seguridad y confianza suficiente no se basa ni en el parentesco ni el el sexo, sino en la dedicación, cariño y responsabilidad que se tome con el bebé.

    Y las endorfinas creo que las tenemos todos no?

    Espero no te lo tomes a mal, no trato de convencerte tampoco. Llamame fundamentalista igualitaria si quieres….

  5. zafyro opina:

    La verdad, lo de la ducha es algo que si que practico a menudo. Debo reconocer que en mi caso son todo facilidades, pues mi unidad de higiene vertical está especialmente facultada para satisfacer este tipo de deseos autocomplacientes.

    Digamos que mi calentador suele acabar por rendirse antes que yo la mayoría de las veces

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