OOoOohh Sisisi SI sI SIIiI!! (I)
Señoras, caballeros y seres de medio pelo:
Como habrán adivinado por el título hoy me apetece ‘irme’ con ustedes. Que aunque el diccionario de la real academia de la lengua no lo contempla, los significados más cercanos (en mi mente calenturienta) a mis propósitos, del verbo ir, serían ‘ 32. prnl. Dicho de un líquido: Salirse insensiblemente del recipiente en que está.’ y ‘ 33. prnl. Dicho de un recipiente: Dejar escapar el líquido que hay en él.’. Bueno, vale, eso valdría para los hombres. Las mujeres ’se corren‘ (44. prnl. coloq. Eyacular o experimentar el orgasmo.) ’saliéndose’ de un modo no tan sensible como los varones.
Líos del lenguaje aparte, tener un orgasmo es algo muy divertido. Aunque algunas personas no lo consideran de ese modo, porque o no lo han experimentado nunca y no pueden comparar, o quizá porque les dé miedo eso de perder el control. Y perder el control (como me pasa a mí cuando me rascan detrás de las orejas o me dan masajes en el lomo), queridos amigos, es fundamental en ocasiones.
Hoy, en concreto, me referiré al orgasmo de las féminas. Además no les contaré todo, me dejaré cosas para siguientes calentones… digo ocasiones. Pero que la mitad masculina-homo no nos abandone, por favor. Seguro que sacan ustedes información interesante que utilizar con sus parejas de algún modo. En realidad no somos tan distintos. Supongo que me llama el tema porque toda la literatura, y la historia, se refieren a él como algo mágico, incomprensible y a veces inalcanzable. Un mito entre los mitos. Así que agárrense a su asiento (con dos manos o con una, si desean tener la otra libre para acompañarme en mi viaje al más allá) y comencemos.
Si buscan en Google sobre el tema encontrarán miles de millones de entradas. En algunas de ellas se comenta la duda sobre si existen uno o dos tipos de orgasmos en la mujer (vaginal o por estimulación del clítoris). Por favor, olviden ese asunto. Les comentaré que el clítoris no es ese botoncito *oyoyoyoyoyoyy* taaan mooono que se esconde bajo el bosquecillo capilar del monte de venus. En realidad es un enorme titán (sí, además le está mirando a usted ahora mismo, ¡agáchese!) que todo lo abarca y que llega hasta la entrada de la vagina. Pero para que no sueñen esta noche, seguiremos hablando del simpático botoncito rosado, nuestro colega C. Nuestro colega C es amigable y está deseando que le conozcamos. TODOS. Es decir que, tú, chica, la de la primera fila: deberías conocer a tu amigo C, y no esperar a que llegue un príncipe azul a tocarte el timbre.

Caballeros: si no tienen ustedes miedo, deberían tenerlo.
Damas: ¡regocíjense!
Bueno, no daré nada por sentado, como buen tigre que soy. Algunos y algunas de aquí conoceran profundamente a C. Para las que no, no hay nada como un buen espejo para iniciarse en esos misterios:
a) Encuéntrenlo (su clítoris, claro). Mire, rebusque, remire, toque…
b) Jueguen con él. Primero acaricien suave si les preocupa que les salga pelo en las palmas de las manos o se vuelvan bizcas (leyendas urbanas). Luego hagan algo más sofisticado, como apuntar hacia él el chorro de la ducha, frotarse con la almohada, con el dedo índice, con el corazón, cogerse pellizquitos, patitos vibradores, su barbie, gusiluz, o aprender contorsionismo para llegar con la lengua.
c) Disculpen, creo que he perdido el hilo.
d) Prueben distintas texturas, utilicen objetos: algo húmedo, algo caliente, algo frío, quizá látex, algo de terciopelo, una pluma de su magnífico edredón nórdico…
A estas alturas ya debería producir, en ustedes, una sonrisilla tonta la simple mención de su amigo C. Ahora que conocen todos los secretos de C están preparadas para presentárselo a alguien. He de advertirles algo: seguramente C sea menos tímido que ustedes. Hará amigos rápidamente quieran o no. Es como un pene (tremendamente carismático y deseando llamar la atención todo el rato) pero en versión discreta. Para las feministas extremadamente sensibles, añadiré que en realidad el pene es como un clítoris, pues cualquier feto, sea XX o XY, se desarrollará por defecto como fémina, si no actúan ciertas hormonas durante el desarrollo del embrión.
La ventaja de conocer a C antes de presentárselo a otra persona es que ahora ustedes saben exactamente lo que necesita C. Con lo que pueden dirigir a su pareja, disponer abundante señalización visual y/o sonora, etc. Ya saben: señalen con el dedo, griten de placer, o simplemente (suele ser lo más efectivo) pidan por esa boquita. Es divertido descubrir lugares desconocidos en compañía, pero también lo es saber a dónde se quiere ir y disfrutar de ello una y otra vez.
En mis años de tigre juguetón he visto muchas estadísticas y números acerca de las mujeres que tienen o dejan de tener orgasmos. Y el tema más recurrente es si los tienen o no durante el coito. Pues bien, a mí me parece que esto, como hacer un buen souffle, requiere práctica. No pueden ustedes pretender conseguir una obra maestra culinaria a la primera. Aprendan a encender el horno primero. Y entonces prueben a introducir el souffle dentro.
Pero ya les hablaré de ese tema, otros cuantos y, faltaría más, del orgasmo masculino.
November 30th, 2005 at 9:52 am
Mi muy apreciado señor tigre, aborrezco su página puesto que echa por tierra todo el trabajo que especialistas en los consultorios de humillación y castigo (como yo) llevamos realizando durante años. No solo trata de facilitar la comprensión del cuerpo de uno (cuando lo que hay que tener es miedo del mismo) sino que ilustra a “miembros” des ambos sexos con información que debería quedar restringida y ser usada solo como acicate para proporcionar mas dolor en los momentos oportunos.
Eso por no decir que su información es errónea… rebusco y rebusco pero no encuentro mi clítoris… todo lo mas en mi monte de Baco encuentro un orificio mas o menos parecido al de su diagrama pero que termina en un incomprensible revoltijo de pelusas, y por mas que meto el dedo no escucho ningún “ohhohhohhhhh”, aunque preguntando a mi mamá (¡que es psicóloga oiga!) al parecer ese orificio lo usaba para comer de pequeño y ya solo sirve para poner piercings… ¡ando perplejo e indignado!
November 30th, 2005 at 10:44 am
Uy Tigre!.. pero… ¿y Ud de dónde ha salido? ¿Cómo he podido sobrevivir sin su blog?. Excelente descubrimiento, aunque (sin pretender parecer erudita en el sexo) le haría algún que otro apunte, pero lo dejaremos para otro día…;-)
Un PLACER. Beso.
November 30th, 2005 at 12:37 pm
Querido Lord Sador: sus amantísimos esclavos y esclavas disfrutarán lo mismo de los tratamientos que usted les imponga. Sobre todo si es eso lo que ellos quieren. Incluso se tomarán la libertad de pedirle cosas que usted a lo mejor no sabe (válgame dios), con el consiguiente castigo por su atrevimiento. Todo es diversión.
Señorita Coolkiku: Tampoco yo puedo subsistir sin su blog, espero que lo haya notado. Estoy deseando que puntualice y opine todo lo que quiera. Nadie es un erudito en sexualidad. Cada maestrillo tiene su librillo, déjenos echar un vistazo al suyo.
December 3rd, 2005 at 5:37 pm
desde luego, tigre… desde luego.
El colega C es un cachondo
December 13th, 2005 at 8:17 pm
Eno, leído con cariño es hasta bonito. Sigues sin poder competir con las increibles tetas de Lorena Berdún, pero tu eres más suave (y azul).